El 4 de diciembre de 1999, la UNESCO otorgaba el reconocimiento mundial de Patrimonio de la Humanidad al recinto amurallado de Dalt Vila, la necrópolis púnica de es Puig des Molins, el poblado y yacimiento púnico-fenicio de Sa Caleta y las praderas de Posidonia del Parque natural de Ses Salines, basándose en los criterios de importancia cultural, perfección técnica, autenticidad, excepcionalidad y extraordinario estado de conservación.