A 12 km. de San Juan y 4 km. del pueblo de San Miguel se encuentra esta bonita cala, que a pesar de haber sufrido los efectos de la construcción conserva todavía parte de su belleza. Se compone de gruesa arena blanca y un fondo marino de arena junto con algunas rocas, que con sus cristalinas aguas, nos invitan a la práctica del buceo. Posee un ambiente tranquilo y familiar.
Desde la orilla podemos divisar al frente, el islote conocido como isla Murada o Sa Ferradura.
Dimensiones: 124 metros de longitud y 95 metros de anchura media.
A 1,5 km. podemos visitar la cueva de Can Marçà que tiene una antigüedad de más de 100.000 años. Fue descubierta y usada por los contrabandistas, que escondían sus mercancías en ella. Actualmente podemos recorrer esta formación geológica natural donde se muestra un bello espectáculo de luces, aguas y sonidos. Su exterior goza de unas inmejorables vistas. Está abierta todo el año.
Alojamientos vacacionales, restaurantes y chiringuitos, hamacas y sombrillas, duchas, deportes acuáticos y acceso para discapacitados.